La historia de Adriana
Fuente: http://constituyentefeminista.blogspot.com/
Es la única mujer en prisión por ese delito. El Juez le dio 22 años de cárcel. Ya lleva 3. Pide clemencia pues vive un calvario.
Héctor González Antonio (Diario el Expreso de Cd. Victoria)
Adriana lleva presa 3 años en el penal de Victoria, su delito: abortar.
Es originaria del municipio de Jaumave, con 21 años de edad y cumple una sentencia de 22 años seis meses. De acuerdo a información oficial, es la única mujer en prisión en Tamaulipas. El juez dictaminó que se provocó el aborto, aunque ella dice que fue accidental y que es inocente.
Adriana es acusada de provocar la expulsión de su producto de siete meses, sin embargo ella niega haberlo hecho, asegura no tener recuerdos ya que sufrió un desmayo y desconoce qué fue lo que sucedió.
Entrevistada en las instalaciones penitenciarias, vestida con ropa deportiva en color rojo, acepta relatar esta pesadilla que vive y de la cual busca no ahondar en el pasado, sino ver hacia adelante, esperanzada en Dios que un día volverá a ser libre.
Madre de un hijo de 4 años, narra su fatídica historia:
“Yo estaba en mi casa en Jaumave, estaba embarazada, tenía 7 meses, me preparaba para bañarme, puse a llenar un bote de agua, lo cargué con esfuerzo y de pronto sentí un dolor muy fuerte en la cadera, sentí desesperación, no sé lo que pasó después porque me desmayé”.
Señala que la acusación es porque presuntamente al salir el producto de su cuerpo, lo asfixió, sin embargo ella lo niega, afirma que sólo recuerda cuando estaban a su alrededor un médico, su abuela, y una tía.
“Sólo sé que me dolía mucho, me desmayé y cuando desperté me dijeron parte de lo que había pasado, me llevaron al doctor y después me trajeron a Victoria al hospital, ahí me preguntaron si me había aliviado”. Ahí, enfatiza, empezó su penar, una situación que ahora los recuerdos ahogan, privada de su libertad busca con su mirada en el infinito encontrar respuesta a interrogantes que sólo ella sabe, el silencio presente en todo momento de la conversación, un parpadeo constante para evitar que salgan las lágrimas deja observar que existe algo ahí dentro de su ser que cala en lo más profundo y que no puede ni quiere dejar salir.
“En el hospital me preguntaron los ministeriales que porqué lo había hecho, que por qué había abortado, yo les dije que no había hecho nada, saliendo del hospital me llevaron al Penal de Tula donde estuve 15 días y después me trasladaron a Victoria”.
Afirma que era un bebé deseado, ya con lágrimas en los ojos y guardando silencio de vez en vez, relata que era mayor de edad, ya era madre, y no tendría porqué haber provocado la pérdida de su bebé.
“Yo trabajaba en la planta de sávila, me sostenía en mis gastos, vivía con mis padres, tenía mis amigos y amigas, estaba bien”.
Recuerda que en un principio fue cuestionada por sus familiares, quienes buscaban respuestas al hecho que enfrentaba, ahora con más de 36 meses de estar privada de su libertad, asegura haber llorado por estar viviendo esta pesadilla, no obstante esos momentos de reflexión que tiene al permanecer interna en el Cedes Victoria, la obliga a pensar en que un día despertará de esta pesadilla y quiere volver a vivir.
“Sólo pienso en echarle ganas, mi familia y mis amigos y amigas que me visitan me lo recuerdan siempre que esto se va a pasar y que debo salir adelante”.
Ahora sólo su hijo de 4 años de edad es su motivo para buscar avanzar en esta dificultad, sólo que le duele cada vez que puede ver a su hijo, que él le pida irse con él porque la extraña.
“Ha cambiado mi vida después de estar aquí, quisiera estar trabajando como antes, salir y cuidar a mi niño, verlo crecer, no sé si cometí un error, pero quiero salir adelante, duele pasar por esto”.
Consciente del momento que atraviesa su vida, se permite aconsejar a las mujeres que en algún momento han pensado en abortar, que no lo hagan y se eviten perder su libertad.
“Que ni lo piensen, tengan a sus hijos, trabajen, salgan adelante, nunca va a ser más difícil enfrentarse a los problemas allá afuera, que estando aquí encerrada”.
Ahora sólo espera una oportunidad, su anhelo es obtener su libertad, salir y disfrutar de su hijo, verlo crecer y rehacer su vida, integrarse a la sociedad.
“Sólo quiero salir, me gusta trabajar, sé que va a ser difícil encontrar un trabajo después de estar en el penal, pero me siento fuerte, voy a echarle ganas”.
A tres años de haber llegado al Cedes Victoria, comenta que trata de permanecer ocupada en las diversas actividades que realizan al interior, actualmente elabora en conjunto con otras internas piñatas, otras veces figuras de fieltro para baño, se encuentra estudiando su primaria para obtener su certificado y además se da tiempo para practicar el voleibol.
“Extraño mi casa, mi familia, mis amigas, sé que un día voy a salir de aquí, y voy a sacar adelante a mi hijo, aquí sí tengo amigas y platicamos, pero nunca va a ser lo mismo que estar afuera…en libertad”.
ES DE ÁMBITO JURÍDICO